Ubicada en la costa occidental de Cantabria, San Vicente de la Barquera es la villa marinera por excelencia.
Ligada al mar y antiguo refugio de pescadores, es una de las localidades más pintorescas de la costa cántabra. Suma de montañas cubiertas de nieve (con los Picos de Europa de telón de fondo), vistas al mar, playas embebidas en un parque natural y un caso histórico impresionante.
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viernes, 21 de marzo de 2014
miércoles, 22 de enero de 2014
Luarca - Vistas al mar (Asturias)
Ubicada a unos 90 kilómetros de la capital de provincia, es zona de paso del Camino de Santiago y lugar por lo que durante todo el año, hay transito de turismo. En este sentido, la villa presenta numerosos establecimientos hosteleros y comerciales.
Es un típico pueblo pesquero, con arquitectura tradicional con dos o tres alturas y recorrido por el denominado río Negro, que discurre por su casco urbano.
Su gastronomía es rica y variada, siendo esencial, probar su pescados y mariscos. Caldereta, centollos, pescado de roca o por supuesto y en otro ámbito, el tradicional pote de berzas o fabada asturiana.
- EL Museo del Aula del mar, donde se expone entre otras especies, 8 calamares gigantes.
- Su cementerio con una ubicación envidiable con vistas al mar desde la atalaya, y lugar de descanso del nativo Severo Ochoa (Premio Nobel de Fisiología y medicina).
- Faro, de base cuadrada y construido en 1862, en la punta de la atalaya denominada Focicón.
- Ermita Nuestra Sra Blanca. Templo gremial de las gentes del mar.
- Palacio de los Marqueses de Ferrera, conjunto de tres edificaciones de los siglox XVI y XVIII unidos por pasajes.
- Playas. En la villa podemos encontrar tres playas.
- Puente del Beso. Hay siete puentes en Luarca, pero en uno de ellos, se cuenta la leyenda del beso entre piratas y bellas doncellas, con final no muy feliz.
- Casa Guatemala.
- Acantilados. Las vistas desde los acantilados, bien merece una parada. Aquí dejo el enlace a la web cam localizada en esta zona.
- Faro, de base cuadrada y construido en 1862, en la punta de la atalaya denominada Focicón.
- Ermita Nuestra Sra Blanca. Templo gremial de las gentes del mar.
- Palacio de los Marqueses de Ferrera, conjunto de tres edificaciones de los siglox XVI y XVIII unidos por pasajes.
- Playas. En la villa podemos encontrar tres playas.
- Puente del Beso. Hay siete puentes en Luarca, pero en uno de ellos, se cuenta la leyenda del beso entre piratas y bellas doncellas, con final no muy feliz.
- Casa Guatemala.
- Acantilados. Las vistas desde los acantilados, bien merece una parada. Aquí dejo el enlace a la web cam localizada en esta zona.
| Ermita de la Virgen Blanca |
| Cementerio |
| Faro de la Atalaya |
Si quieres seguir con el viaje, puedes visitar mi galería completa aquí
lunes, 14 de octubre de 2013
Sahagún - León
Sahagún es un municipio de la provincia de León, situado entre las vegas de los ríos Cea y Valderaduey.
Lo más destacado de la villa, es su patrimonio histórico y monumental, tratándose de uno de los enclaves más importantes de la arquitectura mudéjar castellanoleonesa.
Entre ese patrimonio destacan: la Iglesia de San Lorenzo, la de San Tirso, las ruinas del Monasterio Real de San Benito o el Santuario de la Peregrina, todos declarados Bien de Interés Cultural. Es además, paso del Camino de Santiago y pertenece a la Federación de Lugares Cluniacenses.
Recorremos a continuación algunos de estos lugares.
Arco de San Benito
Declarado Monumento Nacional, es parte del Camino de Santiago. Fue construido en 1662 por Felipe Berrojo. Entre sus elementos, destaca el escudo central y las dos esculturas laterales.
Torre del Reloj
Originariamente, existían dos torres, aunque actualmente, solo queda una de ellas. Siendo la segunda destruida en un incendio. Ambas, guardaban la entrada al monasterio.
La que observamos en las imágenes, es la portadora del reloj de la villa, y por eso el origen de su nombre.
Ruinas Monasterio de San Benito
Parte del Camino de Santiago, este monasterio ha sido nombrado Bien de Interés Cultural. Se trata de una abadía levantada en honor a los Santos Mártires Facundo y Primitivo.
Iglesia de San Tirso
Edificio representativo del arte románico mudéjar castellanoleonés, que ha servido de base para otras construcciones del municipio. Una mezcla de piedra sillar y ladrillo y con una cabecera de tres ábsides,
En la actualidad, la iglesia permanece abierta al público a modo de pequeño museo.
| Sepulcro gótico del s. XIII procedente del monasterio Trianos |
Si te has quedado con ganas de más, visita mi galería de Sahagún en Flickr.
domingo, 16 de septiembre de 2012
Santillana del Mar, la Villa
Santillana del Mar es una villa localizada en la costa occidental de Cantabria. Para llegar a ella, avanzamos por la CA-131, dejando atrás Torrelavega y el desvío a la otra villa, la de Suances.
Origen
Su historia se alarga hasta la prehistoria. Como atestiguan sus mundialmente conocidas, Cuevas de Altamira (declaradas Patrimonio de la Humanidad en 1985).
| Bisonte Zoo de Santillana |
Pero el origen de su nombre le llega más tarde. Es en la Alta Edad Media, cuando un asentamiento religioso ubicado en la zona, tiene el encargo de velar en su monasterio las reliquias de Santa Juliana de Bitinia (Santa Illana). De ahí, el nombre original de Villa de Sancta Illana, a la que posteriormente (ya en el siglo XIX) se le añade "de la Mar" (aunque contradictoriamente, nunca haya tenido el privilegio de ver el Cantábrico desde sus calles).
Popularmente, es conocida como La Villa de las Tres Mentiras, debido a que ni es santa, ni es llana ni tiene mar.
La importancia de la villa como centro religioso, sigue ganando importancia a lo largo de los años, siendo en 1045, cuando recibe el monasterio su primer Fuero. Pasando de abadía a colegiata. Su importancia religiosa es tal, que incluso se incluye un ramal al Camino de Santiago del norte, para poder visitar la villa.
La villa
Lo primero que nos llamará la atención de Santillana, es su peculiar hermetismo. Nos recuerda a una de esas oscuras atracciones de feria, donde solo accediendo, puedes conocer los secretos que esconde.
Después de aparcar nuestro coche cerca del Museo Diocesano, nos situaremos frente al acceso principal al pueblo. Unas cadenas de hierro sirven para restringir el trafico rodado, actuando al mismo tiempo de "último aviso".
No hay vuelta atrás. Saltamos la cadena y nos encontramos con una villa que ha sabido dominar al tiempo. Si limpiásemos de nuestra retina, la tropa de turistas y algún turismo, bien podríamos estar paseando por la edad media.
Avanzamos por una calle adoquinada mientras los recios muros de la Casona el Solar y el Palacio de Caja Cantabria nos flanquean.
La villa se organiza en torno a dos calles. La denominada del Cantón (en realidad es la suma de tres), que encontraremos en nuestra bifurcación derecha, y la de Juan Infante que por la izquierda llega hasta la antigua Plaza del Mercado.
Avanzando por el Cantón, llegaremos a la Plaza del Abad Francisco Navarro. En su camino, Cantón nos ofrece un conjunto exquisito de casonas de los siglo XV al XVII. Y un lavadero y abrevadero del siglo XVI.
Descubriremos a nuestro paso, comercios, restaurantes y servicios bien adaptados al turismo.
Vamos vigilantes en nuestro paseo, deleitándonos con detalles en floridos balcones, tiendas y soportales. Incluso podremos degustar un vaso de leche con bizcocho.
Mención aparte, la colección de escudos nobiliarios que ornamentan las fachadas de muchas viviendas de la villa.
En la transversal de la calle Jesús Otero se sitúa la Casona de los Villa o de los Hombrones construida a finales del siglo XVII. Destaca su impresionante fachada con escudo barroco que cita "Un buen morir es honra de la vida".
En la misma calle, para los amantes del morbo, una armadura hace de guardia en la entrada del Museo de la Tortura o de la Inquisición.
Por fin, ante nosotros la Colegiata de Santa Juliana. Uno de los monumentos románicos más representativos de Cantabria y declarada Monumento Nacional.
Continuamos nuestro recorrido por el lado este de la Plaza del Abad, acabando en la Plaza de las Arenas. Donde se encuentra el Palacio de Velarde.
Seguiremos disfrutando por las calles adyacentes a la colegiata, hasta volver por las Arenas. Momento para visitar el Claustro de la Colegiata.Valiosos capiteles románicos, muestran motivos decorativos, figurados, geométricos o vegetales.
Regresamos sobre nuestros pasos, esta vez por el ramal de calle Racial. No podemos irnos de Santillana, sin comprar alguno de los productos típicos que se nos ofrecen a pie de calle, o degustar un buen manjar en cualquiera de sus bares y restaurantes.
Al final de Racial, acabamos en la antigua Plaza del Mercado. Nos topamos con el Ayuntamiento, la Torre de Merino (también conocida como la Torrona) y la Torre de Don Borja. Donde balconadas de coloridas flores, dan un toque cromático a la plaza.
Vamos acabando nuestro recorrido vía Juan Infante.
Nuevamente se unifican los caminos. La villa nos arroja sin remedio fuera de sus entrañas. Cruzamos por segunda vez las cadenas de hierro.
Me dejo en esta entrada un buen número de lugares por descubrir en el corazón de la villa.
Fuera de ella, recomiendo la visita a las Cuevas de Altamira, a su particular Zoológico y la playa de Ubiarco, única con una ermita incrustada en la roca.
Dejo para concluir, la frase de los Hombretones:
"Un buen morir es honra de la vida"
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